Las escuelas son núcleos estratégicos para diseminar la información y así romper con la desigualdad y diversidad cultural de sectores menos privilegiados. La incorporación de las TICs y el acceso a Internet son herramientas básicas con las cuales debe contar, así como también, con unidades de información gestionadas por especialistas y material didáctico y pedagógico actualizado.
Las TICs han cambiado en muchos aspectos la sociedad actual repercutiendo enormemente en la educación y en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Las bibliotecas no fueron ajenas a estos cambios, sino que debieron adaptar sus servicios y productos y adecuarlos a las necesidades modernas. El bibliotecólogo debe cumplir un rol fundamental como especialista y gestor de información ya que es él quién debe ser el mediador entre el usuario y su acceso a la información.
Como expone Zunilda Roggau, en su artículo publicado en el año 1994, “Las bibliotecas ya no es un conjunto de libros manuscritos para unos pocos, como en el medioevo, ni una gran acumulación de papel impreso como en el siglo pasado a la cual accedían unos privilegiados. Hoy la biblioteca es un conjunto de servicios que se originan del tratamiento de documentos de toda clase para la comunidad....”
La figura del bibliotecólogo esta desdibujada en el imaginario colectivo, desde su estereotipo hasta su función. En bibliotecas escolares se limita a realizar la función de guardián del acervo bibliográfico y a “leer cuentitos” en una hora determinada, sin poder realizar su real función: ser gestor de información. El bibliotecólogo debe acompañar al docente y al cuerpo directivo en el arduo camino de educar pero su rol es el de facilitar la circulación, diseminación y difusión de la información no el de enseñar a leer, sí, el de promover la lectura y también buscar estrategias para generar el hábito de utilizar la biblioteca como lo que es: una unidad de información.

Hace poco, Graciela Montes, en una entrevista para Monitor exponía que es común en los docentes la queja de que los niños no leen pero habría que preguntarse si los docentes leen. ¿Los docentes conocen el material existentes en las bibliotecas? ¿Se actualizan en conocimiento, estrategias pedagógicas, o se limitan a utilizar sólo el 10 % del potencial de biblioteca escolar? La mejor manera de estar informado es la capacitación permanente, ya que hoy en día no se puede educar como hace veinte años –con la tiza y el borrador- sino aplicando las TICs. Un bibliotecólogo debe estar capacitado para poder utilizar dichas herramientas, generar productos y servicios a los usuarios que le sean útiles en su sed de información. Pero para ello debe primero pelear con los molinos de viento del sistema, que creen que los bibliotecólogos, solamente entregan y reciben libros. Los bibliotecólogos deben salir del letargo existencial y crear estrategias de marketing para las bibliotecas, promocionándolas y promoviendo su utilización como fuente de información.
La biblioteca escolar, como cualquier otra unidad de información, debe estar administrada por un especialista, es decir, un agente con título en bibliotecología que ejerza la administración de dicha unidad de información y que pueda realizar su función dentro del marco institucional cumpliendo su rol, el de ser diseminador de información.
Para concluir, la equidad educativa y el acceso a la información sólo se logrará si hay democratización de información. Utilizar los recursos ya existentes favorecerá el proceso. Las bibliotecas escolares son el ámbito ideal para lograr ese objetivo; pues educar al niño con las herramientas de búsquedas, genera el hábito de investigar, descubrir e indagar entre distintos soportes y favorece su iniciación a la lectura.
Mónica Rodríguez
Bibliotecóloga
Escuela Nº 809 “María Estanislao López”
Vicepresidenta del CBEI 12